Trocea el chocolate y ponlo en un bol resistente al calor.
Prepara una cacerolita de tamaño medio y calienta en él la nata hasta que rompa a hervir.
Retira del fuego y vierte, con cuidado, la nata sobre el chocolate. Deja reposar un par de minutos.
Comienza a remover suavemente con una varilla. Comienza removiendo en el centro del bol, haciendo círculos concéntricos, hasta que empiece a formarse un remolino. La mezcla emulsionará mejor si lo haces así (igual que hacían nuestras abuelas con la mayonesa).
Ve ampliado los círculos a medida que el remoline crezca y el chocolate se vaya derritiendo.
Cuando se haya integrado completamente, añade el aceite de oliva, la vainilla y la sal.
Cubre con un trocito de film transparente “a piel”, directamente sobre la superficie de la crema.
Deja reposar a temperatura ambiente antes de utilizar, hasta que adquiera una consistencia similar a la de la nutella.
Notas
*Puedes acelerar el proceso, dejando que repose en la nevera. Saca la mezcla cada 20 minutos, para remover y que se enfríe de forma uniforme.
Puedes conservar la crema, en un recipiente hermético o en un tarro de cristal, hasta 1 semana en la nevera y hasta 3 meses congelada.